La gran finalidad del contrainterrogatorio es provocar que el tribunal de enjuiciamiento se percate que el testigo no es idóneo ni digno de confiar, resaltando sus contradicciones y sus deficiencias; por tal motivo, al momento de deliberar, fallar y dictar su sentencia, inmediatamente se recordarán todas las fallas en la que hay incurrido el testigo o el perito.
Desde luego, el experto tendrá que utilizar las técnicas adecuadas para evidenciar tales yerros; ellas son más que propicias en las repreguntas, en la lectura de declaraciones previas y resaltarlas en los alegatos de clausura.
El contrainterrogatorio bien realizado le dará el triunfo a la contraparte de quien ofrece al testigo porque, o bien se desacreditó al individuo o a su testimonio. Desde luego, para llegar a este grado de experticia tiene que haberse estudiando a profundidad el caso, ser habilidoso para identificar los errores del testigo o perito y, sobre todo, saberlos evidenciar ante los tribunales.
Las recomendaciones más recurrentes para efectuar un excelente trabajo de contrainterrogatorio son:
Tener un conocimiento total del caso, del testigo, de sus antecedentes, de sus circunstancias y, por supuesto, de qué tanto sabe realmente en torno a los hechos sobre los que declarará.
Tener objetivos muy precisos, como el hecho de que se atacará la credibilidad del testigo, porque no es posible que sepa lo que está declarando o bien que existe una razón personal o circunstancial por la que se le tenga que invalidar su declaración.
Alcanzar esos objetivos mediante una escrupulosa planeación que permita determinar en qué momento se va a contrainterrogar y qué preguntas secuenciales se va a formular, de tal forma que sean el antecedente de lo que se desea escuchar. No precipitarse, ser cauteloso y paciente para hacer la pregunta adecuada, todo esto acompañado de un lenguaje verbal y no verbal conducente.
Evitar cualquier improvisación porque existe una planeación correcta sobre lo que se iba a contrainterrogar. Ahora bien, quien contrainterroga debe saber la respuesta a su pregunta, la cual debe estar tan bien formulada que solo se espera que el testigo caiga en la trampa y que no se enteré cómo fue llegó a situarse en esa posición de desventaja respecto de quien lo estaba contrainterrogando.
Realizar preguntas cerradas que no le permitan al testigo espacios de maniobra, de tal forma que solo conteste un sí o un no. En el caso del contrainterrogatorio, el protagonista es la persona profesional del Derecho porque sobre él es sobre quien recaen las luces de todos los reflectores en la audiencia, ya que se está en espera de escuchar las preguntas seductoras que harán caer en el error al testigo o perito y este, como persona ingenua persona, responderá a los intereses del contrainterrogador, lográndose los resultados planeados por la contraparte.
El contrainterrogatorio es un arte, por lo tanto, quien lo desee practicar debe estar comprometido a llevar una disciplina intelectual de las mayores exigencias posibles. Algunos ya tienen ese don, otros tendremos que desarrollarlo.
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