La etapa de juicio comienza con el alegato de apertura, el cual consiste en la exposición oral de la acusación y la descripción de las pruebas que utilizará el Ministerio Público para demostrar aquella. Con un propósito diferente y contrario, la defensa también hará uso de este derecho, donde argumentará de forma preliminar que no se realizó o participó en la comisión del delito o que no existe el mismo, haciendo también una presentación breve de los medios de prueba que tiene a su alcance y que están previstos en el Auto de Apertura a Juicio.
El alegato de apertura es el punto de partida de la exposición, demostración y confirmación de la teoría del caso de cada una de las partes. El Ministerio Público, asesor jurídico, victima u ofendido, tratarán de demostrar que la persona acusada es la responsable de un delito en particular y que merece una sanción determinada; por otra parte, la defensa y el acusado podrán tener varias posturas: que no es responsable, que no participó, o bien que existe alguna causa excluyente de incriminación. Por lo tanto, quien presente mejor su alegato de apertura tendrá un primer acierto en el combate jurídico que se desarrollará.
Los expertos han sugerido algunas técnicas que favorecen un excelente alegato de apertura, dentro de las que destacan la siguientes:
En primer lugar, contar con una teoría del caso sólida; de no existir esta, simplemente se está destinado al fracaso porque no se sabría qué defender u objetar.
Ahora bien, además de contar con la teoría del caso, se debe tener el cuidado de prometer solo aquello que se pueda acreditar cabalmente. Se sugiere que antes de presentarlo ante el tribunal, lo exponga ante sus pares o expertos para tener una visión previa de la reacción que pudieran tener los jueces que conforman el tribunal de enjuiciamiento, y de esta manera hacer las correcciones necesarias.
También se recomienda exponer las debilidades de sus testigos o medios de prueba, de tal forma que la otra parte no saque ventaja de las mismas, afirmando que se quiso engañar al tribunal.
Es conveniente utilizar un tema o lema del caso. Es una forma de acuñar su idea principal y que permanezca en la mente de los órganos jurisdiccionales que van a decidir. Al igual, es importante hacer uso de temas o frases jurídicas que se acuñen perfectamente al caso.
Referirse a los intervinientes con sus nombres propios o bien, siempre con respeto. Recuerde que prevalece el principio de presunción de inocencia.
Algo fundamental es lograr la atención y concentración de los miembros del tribunal, ya sea a través de una frase impactante o un apoyo visual sugerente (hacer uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación).
Utilizar siempre con un lenguaje sencillo, comprensible y sin muchos tecnicismos, sin olvidar los detalles.
La exposición no debe parecer un discurso político, un concurso de oratoria o una representación teatral, sino una exposición seria, argumentada, concreta y eminentemente jurídica.
No debe durar más de diez minutos en promedio. Hay que recordar que se trata de una exposición concreta de la acusación basada en hechos que acreditará.
Finalmente, referirse de nuevo al lema del caso.
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